
El día después de las luces: Cómo transitar el agotamiento emocional tras la Navidad
La Navidad suele venderse como una época de luz, encuentros y alegría infinita. Sin embargo, para muchas personas, el fin de las fiestas no trae consigo una sensación de renovación, sino un profundo vacío o una sobrecarga emocional difícil de gestionar.
Si hoy sientes que el estrés, la ansiedad o la tristeza se han instalado en tu casa tras recoger el árbol, quiero que sepas algo importante: es una respuesta natural a una época de alta intensidad.
Durante las últimas semanas, es probable que hayas sostenido expectativas muy altas, gestionado conflictos familiares latentes o lidiado con la ausencia de seres queridos (el llamado «duelo en silla vacía»). Para quienes ya transitaban un proceso de duelo o problemas de ansiedad, la Navidad no es una tregua, sino un desafío de resistencia.
Al apagarse las luces de la fiesta, aparece lo que llamamos estrés post-vacacional emocional. El cuerpo y la mente, que estuvieron en modo «supervivencia» o «complacencia», finalmente se relajan, y es ahí cuando el cansancio acumulado emerge con fuerza.
A menudo, gran parte del estrés que sentimos en enero nace de las expectativas no cumplidas. Nos exigimos que estas fiestas fueran «perfectas», que las tensiones familiares desaparecieran por arte de magia o que el duelo doliera un poco menos bajo las luces. Al darnos cuenta de que la realidad no fue así, aparece la frustración.
Es fundamental entender que las fiestas no tienen el poder de curar lo que necesita tiempo y proceso terapéutico. Si te sientes decepcionado o agotado por haber intentado «mantener el tipo», sé amable contigo mismo. Hiciste lo que pudiste con las herramientas emocionales que tenías en ese momento.
Como facilitadora de duelo infanto-juvenil, observo con frecuencia que los niños y adolescentes manifiestan este agotamiento de formas distintas. No siempre dirán «estoy estresado». En su lugar, podrías notar:
Irritabilidad o rabietas sin motivo aparente.
Dificultad para retomar las rutinas escolares.
Cambios en el sueño o regresiones en el comportamiento.
Para ellos, el fin de la Navidad también supone una pérdida: la pérdida de la magia, de la atención constante y de la estructura flexible. Necesitan que validemos su frustración en lugar de exigirles una alegría inmediata por el nuevo comienzo.
¿Cómo podemos transitar este enero sin que la ansiedad nos desborde? Aquí te comparto algunas premisas desde la educación emocional:
Valida tu estado actual: No te castigues por no sentirte «motivado» con los nuevos propósitos. Si necesitas descansar, descansa. Tu valor no depende de tu productividad en enero.
Crea una «dieta de estímulos»: Venimos de excesos de ruido y compromisos. Regálate momentos de silencio. Reduce el tiempo en pantallas y busca el contacto con la naturaleza.
Gestiona el duelo de las ausencias: Si estas fiestas han sido difíciles porque alguien ya no está, permítete llorar ahora que la presión social por «estar bien» ha bajado. El duelo no entiende de calendarios.
Si sientes que el pecho te aprieta o que tu mente no para de dar vueltas, te invito a realizar este ejercicio de atención plena muy sencillo:
Busca tus pies: Siente el contacto de tus pies con el suelo. Nota el peso de tu cuerpo.
Respira en tiempos: Inhala suavemente contando hasta 4, mantén el aire 2 segundos y exhala muy despacio en 6 segundos. Repítelo tres veces.
Observa sin juzgar: Nombra tres cosas que veas a tu alrededor y dos sonidos que escuches. Esto ayuda a tu sistema nervioso a entender que el «peligro» de las prisas ya pasó.
Afrontar el estrés y el duelo requiere valentía, pero no tienes por qué hacerlo en soledad. A veces, el mejor propósito de año nuevo es pedir ayuda para procesar aquello que pesa en el corazón.
Si sientes que la ansiedad se ha vuelto persistente o que el proceso de duelo se siente estancado tras estas fechas, estoy aquí para acompañarte, ya sea en tu propio proceso como adulto o brindando herramientas para los más pequeños de la casa.
Soy Terapeuta en Educación Emocional y Facilitadora de Duelo, especializada en el acompañamiento tanto de adultos como de niños y adolescentes. Mi propósito es ayudarte a transitar tus emociones desde la compasión, brindándote herramientas prácticas para recuperar tu equilibrio.
¡Hablemos! Puedes ponerte en contacto conmigo a través de:
WhatsApp/Teléfono: 711 738 512
Email: mariajoyfulminds@gmail.
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María Anguita
Coach en inteligencia emocional
Especialista en duelo
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